Taller con Padres de Premontessori: “Mis desafíos, mis retos”

Por Gisela Toro López, Directora de Escuela Primaria

El pasado 26 de octubre, llevamos a cabo nuestro primer encuentro con padres del grado Pre-montessori, alrededor de un tema que nos inquieta y genera expectativas tanto a padres como a maestros: los estilos de crianza. ¿Cómo abordar este tema en tiempos de tanta ambigüedad en la formación de nuestros niños en medio de tanta información que contrario a generar mayor conocimiento, confunde y desorienta?

Ésta fue una oportunidad para dialogar acerca de aquellas situaciones que se presentan a diario en nuestros hogares y aulas de clase, y que nos genera en muchas ocasiones, frustración, ansiedad y miedo a equivocarnos y dañar a nuestros niños.

Uno de los aspectos sobre los que discutimos y reflexionamos fue la disciplina, entendida ésta desde el enfoque restaurativo, como la posibilidad que nos permite encontrar un equilibrio entre el control y el apoyo. Fórmula infalible a la hora de educar a nuestros niños en la confianza y seguridad, de unos adultos que saben poner límites, establecer normas y educar para la responsabilidad, brindando apoyo permanente y animando en cada momento a ese niño que debe enfrentar desafíos cognitivos, sociales y afectivos para crecer sano y equilibrado emocionalmente. Pero, sobretodo, con la seguridad de contar con el amor y cuidado de padres y maestros que se han encargado de generar espacios seguros donde equivocarse es permitido y a partir de la reflexión se avanza a escenarios más retadores y complejos.

Es indiscutible que todos, padres y maestros, nos movemos en una línea en la que vamos del estilo punitivo al restaurativo. Y, ¿cómo saber en cuál de ellos estoy? ¿Cómo reconocer aquellas prácticas que hacen de mi estilo de relación con mis hijos/estudiantes, uno más o menos formativo?

Estilo punitivo, autoritario y estigmatizador

  • Disciplina basada en la afirmación del poder.
  • Establece e impone normas con poca participación del niño.
  • Hay amenazas y castigos.
  • Hay premios si cumple con lo esperado.
  • El adulto siempre tiene la razón.
  • Bajos niveles de comunicación.
  • Exigencias elevadas.
  • La autonomía e independencia es pobre, hay control desmedido y poco apoyo por parte de los adultos sobre el niño. (El mensaje es que el niño no es capaz de hacer las cosas suficientemente bien por el mismo y por tanto lo hace el padre por él).

Estilo permisivo, protector

  • Los adultos hacen cosas que los niños podrían haber hecho por sí mismos.
  • Altos niveles de comunicación que agobian el niño.
  • Adultos sobreprotectores, sobre indulgentes, sobre involucrados
  • Promueven una relación de confianza basada en la creencia de que el adulto es el que sabe y por esto, elige por el niño.
  • Tratan a los niños como iguales, desconociendo posibilidades reales de desarrollo para asumir responsabilidades.
  • Suelen evitar la confrontación.
  • No hay normas, ni límites claros o son inexistentes.
  • Reglas ambigüas por parte de los adultos.
  • Les cuesta que sus hijos asuman la responsabilidad de sus acciones.
  • Poco exigentes.

Estilo negligente, indiferente y pasivo

  • Las comunicación es pobre.
  • No hay normas ni límites claros o son inexistentes o ambiguos.
  • No tienen en cuenta las necesidades del niño.
  • Poco interés en compartir o participar de la vida y crianza del niño.
  • Poca expresión de afecto.
  • Poca exigencia paterna.
  • Ausencia de control, falta de supervisión, guía y apoyo efectivo.
  • Priorizan otras áreas de sus vidas como por ejemplo lo laboral o social.
  • Les dan a los hijos exceso de cosas materiales.

Estilo Restaurativo, respetuoso, colaborativo

  • Hay respeto mutuo en la relación adulto y niño.
  • Hay normas y límites claros y justificados.
  • Alientan la responsabilidad, animan a enfrentar los retos por dificiles que parezcan.
  • Exigencias elevadas con apoyo efectivo.
  • Tienen muy buena comunicación.
  • Promueven la autonomía e independencia.
  • Resuelven en conjunto las dificultades o conflictos.
  • Permiten que los niños asuman la responsabilidad de sus acciones y los motivan y apoyan para que aprendan de sus errores y a ser resilientes.
  • Promueven el respeto y el cuidado por sí mismos y por los otros.
  • Tienen en cuenta las necesidades del niño y se interesan por sus cosas

Tarea difícil ésta la de pretender ser un buen padre o maestro, sin embargo tal vez la aventura más genuina en afectos y arriesgada a la que nos enfrentaremos con el firme deseo de querer hacer siempre lo mejor por nuestros niños.

Y para lograr un poco de ayuda en esta intimidante labor, sería de gran ayuda saber qué es los que necesitan nuestros niños para crecer seguros, sólidos emocionalmente, capaces de desenvolverse en un mundo que demanda habilidades para resolver conflictos, trabajar en equipo y ser empáticos con su entorno.

Este justamente fue nuestro regalo para aquellos padres que priorizaron tiempo de sus agendas de trabajo usual y le dedicaron un par de horas a encontrar algunas señales que les ayude a continuar seguros el camino de la crianza de sus hijas.

Aquí compartimos con todos los lectores del Femenino Post, las estrategias que recomienda nuestra Jefe de Psicología Adriana Jiménez, para favorecer una crianza sana, segura y feliz para todos.

¡Espero les sea de gran ayuda a todos!

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